sábado, 30 de marzo de 2019

Ántrax o carbunco


Cuando los titulares de los periódicos españoles se ocuparon, en octubre de 2001, de los temores de una ofensiva terrorista utilizando como arma bacteriológica el "ántrax", cometen un sonado error de traducción desde el inglés: donde han escrito que corremos el riesgo de sufrir un ataque con "ántrax" han debido decir de "carbuncosis" o "carbunco", enfermedad infecciosa que, para más confusión, es producida por un microorganismo llamado "bacillus anthracis".

En castellano, un "ántrax" (palabra derivada del latín "anthrax", y ésta del griego "ánthrax", ambas con el significado de "carbón") es una lesión cutánea purulenta (de la serie de la foliculitis y del furúnculo), resultado de la inflamación por el estafilococo aureus de varios folículos pilosos, en áreas donde la piel, más gruesa de lo habitual, presenta una disposición peculiar: columnas de tejido celularadiposo que se extienden desde el plano subcutáneo a cada folículo piloso (el de la nuca, espalda y dorso de los dedos).

Inflamaciones de los folículos pilosos

Debido a esta disposición anatómica, las inflamaciones de los folículos pilosos se extienden en profundidad, hasta el tejido celular subcutáneo y desde allí se diseminan circunferencialmente dando lugar a amplias áreas de necrosis.

El pus formado, junto con los fragmentos de tejido necrosados, se elimina por los orificios correspondientes a cada folículo piloso, con un aspecto que se denomina vulgarmente "las bocas del ántrax".

Para mayor confusión, el "ántrax", entendido en castellano como una lesión purulenta de la piel provocada por el "estafilococo aureus", se denomina en inglés "carbuncle" y en alemán "karbunkel".
La enfermedad infecciosa conocida en castellano como "carbunco" o "carbuncosis", la que puede teóricamente ser diseminada como arma bacteriológica, es producida por el "bacillus anthracis", un germen aerobio estricto (el cual necesita oxígeno para sobrevivir) pero que puede formar esporas anaerobias (que no necesitan oxígeno) y, por lo tanto, se vuelve muy resistente en condiciones ambientales adversas.

Este microorganismo produce en el ganado vacuno una enfermedad animal (zoonosis) que es transmisible al ser humano. La palabra "carbunco" (derivada del latín "carbunculus", diminutivo de "carbón") aplicada en castellano a la enfermedad causada por el "bacillus anthracis", hace referencia al color negro carbón de la escara en la lesión cutánea.

El carbunco es una enfermedad de tratamiento profesional, cuando se presenta en quienes, por razón de su trabajo, manipulan pieles de animales contaminados (pastores, traperos, curtidores, matarifes y veterinarios).

Según la puerta de entrada del bacilo, la carbuncosis, con un periodo de incubación de 1 a 5 días, se puede desarrollar con las siguientes formas anatomoclínicas:

El carbunco cutáneo

También llamado pústula maligna ("cutaneous anthrax" en inglés), es una lesión que, cuando está completamente constituida, se presenta como una escara negruzca (carbunco), rodeada de una corona de vesículas y de un contorno edematoso y eritematoso; aparece con preferencia en áreas descubiertas de la piel, como la cara, el cuello y los brazos.

En su inicio, la lesión cutánea comienza como una mácula roja que se transforma en vesícula y que después, al progresar la infección, produce otras vesículas satélites.

La necrosis de la vesícula central termina conformando la escara negra, indolora y que no supura, a diferencia del forúnculo. El diagnóstico de la lesión cutánea puede presentar dificultades en los primeros días, ya que se puede confundir, incluso, con la picadura de un insecto, aunque pronto aparece el complejo lesional característico.

Cuando la lesión cutánea invade el tejido celular subcutáneo puede provocar un edema, especialmente intenso cuando la lesión es facial (el clásico edema maligno) con la correspondiente linfadenitis regional e incluso, si no se aplica a tiempo el tratamiento antibiótico, podría terminar provocando un estado de sepsis (septicemia carbuncosa).

En la actualidad, el carbunco cutáneo ha dejado de ser una infección quirúrgica en el sentido clásico, gracias a su rápida y brillante respuesta al tratamiento antibiótico con penicilina G sódica a dosis elevadas (como segunda opción se recomienda la eritromicina).

El interés para el cirujano se deriva hoy de la necesidad de establecer el diagnóstico diferencial de la lesión cutánea del carbunco, en sus fases iniciales, con otras infecciones cutáneas como el furúnculo y con picaduras de insectos que produzcan intenso edema.

El carbunco pulmonar

Es el resultado de la inhalación de esporas del bacilo, que evoluciona como una neumonía grave.

El carbunco intestinal

Este se desarrolla como una gastroenteritis con diarrea sanguinolenta y grave afectación del estado general del paciente.